Armamos la carta contigo: eliges qué se sirve y nosotros nos encargamos del resto.
En lugar de recibir una carta cerrada, seleccionas la variedad que quieres ofrecer y armamos la propuesta en base a eso.
Eliges entre aperitivos, cócteles clásicos, cócteles modernos y alternativas sin alcohol. Con esa selección preparamos una propuesta personalizada para tu evento, considerando la cantidad de personas, la fecha y el motivo de la celebración.
Es la modalidad que conviene cuando ya tienes claro qué quieren tomar tus invitados, o cuando hay un cóctel en particular que no puede faltar.
Si tienes en mente un cóctel que no aparece en la lista, cuéntanoslo al cotizar. La carta es el punto de partida, no un límite.
Una recomendación práctica: las cartas acotadas funcionan mejor que las enormes. Con demasiadas opciones la gente demora en decidir frente a la barra, la fila crece y el servicio se vuelve más lento.
Entre seis y ocho cócteles bien elegidos cubren prácticamente todos los gustos de un grupo. Conviene incluir al menos un aperitivo, dos o tres clásicos reconocibles, uno o dos modernos y una alternativa sin alcohol.
En todo evento hay invitados que no toman alcohol: quienes manejan, embarazadas, personas en tratamiento o quienes simplemente prefieren no hacerlo.
Incluir mocktails y jugos naturales en la selección permite que reciban algo preparado con la misma presentación que el resto. Si buscas que esa parte del servicio tenga el mismo nivel que la carta con alcohol, el plan Zero está orientado a eso.
La personalizada acota la variedad pero no la cantidad: eliges qué se sirve y el bar funciona durante todo el evento. La libre abre la carta completa sin restricciones. La cerrada acota la cantidad, con un número definido de cócteles por persona.
Cualquiera de los cinco planes se combina con esta modalidad. Todos incluyen bartender profesional, herramientas, hielo e instalación y desmontaje.
Envíanos tu selección junto con la cantidad de personas, la fecha y el lugar, y preparamos una propuesta a medida.