Bar abierto con carta completa durante todo tu evento. Sin contar tragos ni preocuparte por los insumos.
Bar abierto con la carta completa durante todo el evento. Los invitados piden lo que quieran, las veces que quieran, sin que nadie lleve la cuenta.
Es la modalidad que elige la mayoría de nuestros clientes, porque resuelve el problema de raíz: no hay que estimar cuántos tragos va a tomar cada persona ni administrar un límite durante la fiesta. El bar está abierto y funciona.
Nosotros llevamos el módulo de bar, la cristalería, los insumos, el hielo, las herramientas y el bartender. Montamos antes de que lleguen los invitados y desarmamos al terminar. El anfitrión no tiene que hacerse cargo de nada relacionado con el servicio.
Barra libre es una de tres formas de armar el servicio, y conviene conocerlas antes de decidir:
La diferencia práctica: barra libre no tiene tope de consumo, personalizada acota la variedad pero no la cantidad, y cerrada acota la cantidad. Cuál conviene depende de si prefieres previsibilidad de presupuesto o libertad para los invitados.
Dentro de barra libre puedes elegir entre cinco planes. Todos incluyen bartender profesional, herramientas de bar, hielo frappé y en cubos, e instalación y desmontaje. Lo que cambia es el nivel del módulo, los insumos, las etiquetas y la cristalería, y cuántos elementos de presentación se suman.
Tres datos definen la propuesta: cuántos invitados, el tipo de evento y dónde es. Con eso calculamos el volumen de insumos y el personal necesario, y te decimos qué plan se ajusta mejor.
La cantidad de invitados determina cuántos bartenders se necesitan para que no se formen filas. Las características del evento definen el volumen de consumo. Y el lugar condiciona el montaje: no es lo mismo un jardín que una terraza o un salón, por acceso, superficie y disponibilidad de electricidad.
Si tienes esos tres datos, podemos darte una propuesta concreta. Si aún no los tienes cerrados, igual conversemos: con un rango aproximado ya podemos orientarte.
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